Los Rarámuri :: Su Cultura
Siempre han sido un pueblo muy independiente y orgulloso de sus tradiciones y forma de vida; conservan su lengua (Rarámuri) sus instituciones políticas y religiosas y su relación con la tierra, aunque han ido adoptando y adaptando algunos elementos traídos por los Españoles y Mestizos. El Siríame o gobernador es la autoridad político-religiosa reconocida y realmente significativa; es quien conserva la tradición oral, convoca y preside los juicios, las fiestas religiosas –Matachines en invierno, Soldados en cuaresma y Fariseos en Semana Santa, los Yúmari (una ceremonia prehispánica de petición y acción de gracias)-.
Como para cualquier pueblo tradicional, toda su vida es profundamente religiosa; evangelizados desde hace 4 siglos por los Jesuitas, se llaman a sí mismos Rarámuri Pagótuame (bautizados) e integran en su fe cristiana elementos de la tradición Uto-Azteca. Conservan también instituciones como la Kórima –obligación y derecho de compartir el alimento cuando alguien no tiene para comer-, las fiestas de trabajo en que se ayudan gratuitamente en las tareas más pesadas –construcción de casas, pizca y desgranado del maíz- y luego comparten el Batari (bebida de maíz fermentado) y el Tónari (carne cocida durante 12 horas) como agradecimiento a Dios y a quienes compartieron el trabajo.
A pesar de que -como dice Pennington, un estudioso norteamericano-, la cultura Tarahumar es un ejemplo de utilización inteligente y compleja un medio bastamte inhóspito, actualmente las respuestas culturales tradicionales resultan insuficientes, debido a la deforestación y erosión de las tierras, a los cambios climáticos, a la presión cultural del mundo mestizo, al despojo de sus tierras y a la introducción indiscriminada de las comunicaciones con las consecuencias de la invasión del turismo y la extracción de sus recursos naturales siempre en provecho de otros grupos e intereses sociales, legales o ilegales. Esto va obligando a los Rarámuri a salir a trabajar en la pizca a otras regiones y a que los jóvenes empiecen a migrar a las ciudades. Por otro lado, provoca una insuficiencia alimentaria con la subsecuente desnutrición infantil, la vulnerabilidad a la tuberculosis y otras enfermedades intestinales o respiratorias que con frecuencia resultan mortales para los más pequeños.


