Carta a Benefactores
Estimados Benefactores:
Antes que nada, un saludo agradecido y nuestros mejores deseos de que se encuentren bien.
Hace ya seis meses de nuestro último informe y comunicación con motivo de la Navidad. Pareciera que, con tantos trabajos, eventos, crisis, y situaciones sociales difíciles, la vida corre cada vez más rápido y nos da menos tiempo de detenernos para recoger el fruto de nuestros esfuerzos.
Por eso ahora quiero enviarles un breve relato de los diversos proyectos, trabajos y actividades en el Complejo Asistencial Clínica Santa Teresita A.C. que ya ustedes conocen y que han apoyado generosamente durante muchos años.
Antes que nada quiero decir que, a pesar de tantas situaciones de violencia, de crisis económica y sanitaria, gracias a Dios y a ustedes seguimos manteniendo nuestros servicios a este pueblo Rarámuri, especialmente golpeado por todos esos acontecimientos y situaciones críticas.
Clínica
Como aparece en nuestras estadísticas, el año pasado el número de enfermos hospitalizados bajó un poco respecto a otros años (15%), este semestre volvió a subir casi un 10%; el número de consultas se mantuvo más o menos igual al de años anteriores. Lo que ha cambiado es la proporción entre niños y adultos, estamos teniendo casi 50 y 50%. Esto puede tener varias explicaciones: una positiva sería que hay mayor prevención de enfermedades de los niños, por factores como las labores de prevención, brigadas médicas y visitas comunitarias o por el impacto que van teniendo los proyectos de dotación de agua potable. La hipótesis negativa sería que la migración estacional obliga a las familias jóvenes a permanecer largos períodos lejos de la Sierra Tarahumara y sólo cuando vuelven traen a los pequeños al hospital, a veces en condiciones muy graves; porque de hecho este año estamos volviendo a tener niños con tercer grado de desnutrición como después de las sequías del año 2005 (hace unas semanas tuvimos dos pequeñitas de dos y tres meses de nacidas que pesaban menos de 2½ kgs.). La tuberculosis sigue siendo un problema muy grave en toda la zona, todo esto nos habla también de desnutrición, de hecho el año pasado no fue bueno para el maíz y fue muy malo para el frijol.
Escuela de Rejogochi
Seguimos atendiendo a una población de entre 80 y 90 niños, el número fluctúa por la migración, los trabajos de siembra, cosecha, etc. En general -y dentro de las posibilidades que la cultura y las condiciones de la escuela permiten- el nivel académico ha mejorado así como la participación de los padres de familia. El equipo de profesores ha trabajado muy bien, desgraciadamente dos de los profesores indígenas puestos por la comunidad se van este año por problemas personales. Esto nos complica, pero ha traído una ventaja colateral pues ahora conseguimos dos maestras, también Rarámuri, con algo más de estudios, que se integrarán a partir del próximo año. Este año llegó el servicio eléctrico a Rejogochi, ya rehicimos todas las instalaciones para poderlo utilizar y, aprovechando esto, solicitamos y recibimos un apoyo de 9 computadoras. Estamos tratando de resolver el problema de que el sistema de suministro eléctrico todavía resulta muy inestable y afecta a los aparatos.
Dotación de agua potable
Gracias a un apoyo importante de FECHAC pudimos seguir con este programa que consideramos fundamental para la vida y salud de los Rarámuri; este semestre limpiamos y reacondicionamos 39 pozos de las zonas de S. Ignacio (Municipio de Bocoyna) y Norogachi, (Municipio de Guachochi) que ya estaban inservibles por descomposturas de las bombas o por tener las tuberías muy oxidadas; algunos tenían casi 20 años funcionando. Además, perforamos 3 pozos nuevos, aunque sólo uno resultó bueno.
Intercambio de alimento por trabajo comunitario
Durante este semestre, repartimos 170 toneladas de papa (donadas por benefactores de Mochis) y 120 de maíz (adquirido por CACSTAC) para tratar de paliar un poco el hambre en las comunidades más golpeadas por las malas cosechas. Como siempre, estos apoyos se intercambiaron por trabajo, fundamentalmente protección de tierras mediante trincheras y control de arroyos, construcción de caminos.
También construimos una bodega para maíz y frijol en Samachiki, para la zona de Pamachi.
Museo Loyola y la Tienda de Artesanías Misión
La crisis económica y las alertas por la influenza han reducido casi en un 50% el número de los visitantes, nacionales y extranjeros a la Tarahumara. A nosotros –que hemos sido de los menos afectados- nos disminuyeron las visitas al museo en 25% y en igual proporción las compras en la tienda de artesanías. Esto desde luego ha golpeado severamente a las familias que completaban sus ingresos con la venta de artesanías.
Algo muy importante fue que con el apoyo del Texas-Tec, en este año pasamos a formato electrónico más de 21,000 fotografías y transparencias tomadas por el P. Verplancken S.J. que, además de ser muy artísticas, dan testimonio de la vida, cultura y tradiciones de los Rarámuri durante los últimos 50 años.
Mantenimiento
Por supuesto seguimos en el interminable proceso de mantener y renovar nuestras instalaciones y equipos. Además del mantenimiento de los vehículos, perforadora, bombas de agua, etc. estamos comenzando dos reestructuraciones importantes:
Una en el sistema de agua de la Clínica donde tenemos que cambiar los 3 tanques de metal de 10,000 lts. que ya tienen 32 años de servicio y adecuar las tuberías de entrada y de salida, además de que necesitamos acondicionar algunos espacios de recreo para los niños hospitalizados, un techo para el paso al pabellón de nutrición que actualmente está expuesto a la nieve y la lluvia, la pintura de la cocina y terminar otras reparaciones en el laboratorio.
La segunda en la escuela de Rejogochi: necesitamos rehacer el techo y levantar unos aleros, cambiar las ventanas para dar más iluminación y calor durante el invierno a los salones de clase, hacer mejoras en el sistema de captación de agua potable, cambiar los sistemas de calefacción de leña en la cocina y en baños, adecuar el invernadero y dotar las letrinas de un biodigestor.
Desde luego la crisis también ha afectado nuestros ingresos por donativos, la disminución no ha sido tan grave como para otras organizaciones –hay un enorme cariño por esta obra y una gran confianza en la importancia e impacto de lo que hacemos- pero sí hemos tenido un descenso de casi 30% de los donativos. La buena noticia es que para este año tuvimos un apoyo importante por parte del Gobierno del Estado que nos permitirá subsanar, al menos en parte, el impacto de esta crisis.
Aunque con diversa intensidad, los seis proyectos que tenemos favorecen a unas 15,000 personas anualmente, muchas de ellas en situaciones de extrema necesidad y/o gravedad. Como usted sabe, las necesidades y las urgencias son múltiples, sin embargo puedo afirmar que gracias al trabajo y a la entrega del personal de los diferentes equipos, realmente podemos hacer maravillas con el presupuesto con que contamos a pesar de las condiciones y carencias en que nos movemos. Desde luego nada de esto sería posible si no fuera por el apoyo de muchas personas generosas, de fundaciones, empresas o instancias gubernamentales.
Para cerrar esta comunicación quiero compartirles que estamos terminando de estructurar la página de internet de CACSTAC; le faltan detalles pero ya funciona y puede dar una idea de lo que hacemos. La dirección es: www.misiontarahumara.org
En esa página podrán encontrar una estadística sintética de los servicios del hospital y de la escuela durante este semestre.
Vuelvo a reiterarles nuestro agradecimiento por su interés y su apoyo para nuestro trabajo con los Rarámuri y otras personas necesitadas de esta parte de la Sierra Tarahumara.
Pedro J. de Velasco R. S.J.

